viernes, 25 de mayo de 2007

Pulque: la bebida de los Dioses

Por años el hombre ha buscado satisfacer su sed de embriaguez hasta el clímax total, hasta perder la noción del tiempo o perder la consciencia. La búsqueda de una sustancia embriagante perfecta lo ha orillado ha experimentar con distintas bebidas que contengan mucho grado de alcohol pero sin éxito alguno. También, ha ocupado de pretexto la búsqueda para conbeber, perdón, convivir con sus "amigos de parranda" quienes para evitar la boca seca de tanto platicar de temas de negocios deleitan su paladar con un trago de "chupe".

En la actualidad la búsqueda de la afrodisiaca brebaje ha cesado pues se rumora de que existe un mítico lugar donde las aves vuelan cerca del suelo y el cielo se abre para dar paso libre a los mortales hacia un oasis donde se concentra el conocimiento absoluto: "La pulkata" o mejor conocido como la pulquería. Es ahí donde Quetzalcoatl y Mayahuel se reunen para disfrutar de una dosis de sabiduría, una carga de conocimiento. Los mortales hacen gala de su conocimiento para poder entablar conversación con los seres supremos pero esto lo logran gracias a una porción de exquisito trago que convierte a los mortales en inmortales y después, y con suerte, en dioses. Es sin duda el pulque la bebida de la sabiduría.

En la antigüedad, en México, era muy común tomar pulque tan normal como tomar una "chela". Hoy en día se ha acabado con esa necesidad, esas ansías de querer conocimiento, de esa virtud como mexicano. Ahora, se tacha de "warro" o pordiosero a quien bebe pulque y de rico o fresa a quien no lo toma y por lo contrario alimenta las marcas extranjeras que entran a la nación como el vodka o el whisky. ¿Podrás imaginarte los dos ambientes, la que genera, por ejemplo, el el vodka o la chela y la que crea el pulque? En efecto, las dos no tienen tantas diferencias porque en ambas se pueden encontrar borrachos, personas que desean saciar su sed, pero, existe una gran diferencia: el tema de conversación.

En la juventud, muchos son los que desean parecer "chicos fresas" tomando "pomos" pero ¿y el resto? Del resto,la mayoría toma chela o caña ¿y la minoría? La minoría son las personas que ingieren pulque. Las personas que quieren parecer fresas conversan temas sin sentido: que cuanto te costaron tus tenis, mi papi se acaba de comprar un carro nuevo como la ves ... Las personas que toman "cheve" o chela, suelen tener conversaciones mas amenas: ...sabes que yo te quiero mucho, ...vamos yo invito. Las personas que toman pulque se ocupan de temas mas profundas. Es aquí, el pulque aporta toda su esencia, donde te empieza a abrir los ojos. El pulque te hace ver cosas que los demás no ven(y no hablo de drogas). Te hace cuestionar todo (que quede claro que el cuestionar no significa ser terco), le da derecho de decir lo que piensas. EL degustar una pequeña dosis de pulque es suficiente para iniciar conversación con los antepasados. Si concentras tus conocimientos o si son suficientes, tendrás suerte de tener contacto con los dioses aztecas. Tomar pulque es todo un rito. Es por eso que digo:
"pulque: la bebida de los dioses".

AUTOR
OTTO E MEZZO

domingo, 20 de mayo de 2007

Cambio

Cuanto hemos cambiado, que en un principio eran 2 y hoy somos millones; que cuando nacimos no teníamos nada y hoy lo queremos todo; que éramos libre y felices, y hoy no los somos; que antes sonreíamos al ver a otros, y hoy al caminar lo chocamos y ni siquiera los miramos y los chocamos.

Cuanto hemos cambiado, ayer apreciábamos un te quiero y hoy apreciamos el dinero; ayer se luchaba por la libertad y hoy luchamos por la dependencia de las masas; se luchaba por la educación, y hoy fomentamos la ignorancia.

Cuanto hemos cambiado, que ayer un par de enamorados destilaban amor, paz y ternura, mas hoy que no son mas que dos personas que parecen desconocidas se odian. Ayer un niño inspiraba ternura y hoy es un peligro social para algunos. Los valores hoy se han perdido, la familia es núcleo social sin importancia.

Cuanto hemos cambiado, que ayer el niño no podía vivir sin su madre, pero hoy le estorba, la odia, la aborrece; nada importa ya en nuestra sociedad, ni los pequeños grupos sociales, ya no importa nada, solamente estar sobre los demás, solo importa que en una estructura jerárquica estemos en la parte mas alta, sin importar el precio, que importa si traicionamos nuestras creencias, nuestra persona, y si quedan nuestros valores.

Nada importa ya, solo queda ser triunfadores para nuestra sociedad, que importa el medio, las circunstancias, nuestros pensamientos, no importa nada, pues hemos cambiado tanto que ahora no sabemos ni lo que deseamos, lo que necesitamos, y mucho menos lo que somos. Que importa la traición, la mentira, la critica, la difamación, que importa ahora; si deseamos crear maquinas que piensen por nosotros, otras que nos faciliten las cosas.

Que importa si ahora no somos nada, solo actuamos ya no pensamos, ni siquiera nos preocupamos por nosotros. Hemos entrado al un punto, en el que si ubicamos al pensamiento como una nación la podemos comparar con Sodoma y Gomorra, la cual fue destruida por desobedecer a Dios, pero nosotros desobedecemos al pensamiento a la libertad, tal vez no seamos destruidos físicamente, pero mentalmente desde hace ya mucho tiempo fuimos fulminados.

Entramos en el moderno oscurantismo, en un mundo lleno de información estamos en
desinformación, no sabemos ni siquiera lo que pasa en nuestra familia, mucho menos lo que pasa en el mundo, tenemos la venda más grande que pueda existir. Cerrados a la idea de que todo esta hecho, nada puede cambiar.

Pero que importa, cambiamos para bien, evolucionamos del simio para ser seres pensantes. Pero cuanto hemos cambiado, evolucionado y creado. Somos el supremo ser humano, y insignificante ser pensante, pero gracias por cambiar y evolucionar; muchas gracias sigamos cambiando, tal vez algún dejemos de ser humanos, no falta mucho para ser mas que humanos, mas yo deseo regresar, dejar el punto de mi vida al que he llegado para retroceder a lo importante, ¿qué cambio debemos de buscar?.............

REY BORREGO

viernes, 11 de mayo de 2007

Planear o vivir

Que si la escuela, que si los trabajos, qué si hay que hacer algo en la casa.Hay ocasiones en las que deseamos no saber nada de nada, nisiquiera de nuestra existencia. Pero en algún momento de nuestra vida, nos hemos preguntado qué hacemos aquí y qué finalidad tenemos. Como decía un amigo, tendríamos que pasarnos toda nuestra vida buscando una respuesta. ¿Valdría preguntarnos toda la vida qué hacemos en este mundo, en este tiempo, en este preciso momento? Creo que sí, pero a un precio muy alto: no disfrutaríamos la vida si nos lanzamos sobre este proyecto, y peor aún si no encontramos la respuesta. Por ello, creo que lo mas recomendable es vivir al momento, al instante, porque a lo mejor nunca hallemos respuesta a estas preguntas. En algún momento dado, cuando seamos padres, abuelos o lo que sea en la edad adulta, lleguemos a una respuesta. Si no, pues chance y cuando muramos, allá en el “otro lado”, nos hagamos las mismas preguntas, pero encontremos respuestas más convincentes.


Por otra parte, la necesidad del ser humano de pensar, pues es algo más que común: es la cuestión de planear, organizar sus actividades, para “saber” qué es lo que puede ocurrir y en su caso, actuar. Este es una cuestión muy especial, por varias cosas: nuestra mente es una máquina mas que poderosa, es una entidad muy fuerte, pues tiene esa capacidad para hacernos creer muchas cosas: los sueños por ejemplo, nos hacen creer que vivimos lo real, aunque a veces dentro de ellos sabemos que no. Otro aspecto de estas “planeaciones” es la necesidad de tener el control de nuestra vida, de manejarnos a nuestro criterio, sin que la vida nos “guíe” en su caminar: no pues voy a estudiar y después a trabajar y después a casarme y….” etc, etc. Pareciera más una receta de cocina o quizá una lista de compras al mercado. Pero es nuestra vida la que estamos planeando. Creo importante la necesidad de saber las cosas que nos pueden pasar, con nuestra mente como computadora y herramienta, pues poder de alguna forma acercarnos lo mas posible a lo que de verdad pudiera ocurrir. Pero por otro lado, pues como que siento que nos volvemos máquinas al tratar de controlar nuestra vida. Digo, ¿acaso pretendemos formalizar todo mediante un sistema de letras y números que representen nuestro tiempo, el cual nos diga qué hacer y cómo hacer? Definitivamente no. Perderíamos nuestro sentido como personas, porque seríamos más máquinas.


Quizás se pregunten qué tienen que ver nuestra finalidad en esta vida, y nuestra capacidad de “controlar” nuestra vida. Creo que aplica para cada uno un caso particular, ya que cada quien es consciente de lo que tiene, de sus cualidades y sus defectos, que conllevan logros y fracasos, y además, cada quién es consciente de qué quiere, aunque no sea tan convincente. Algunos querrán riquezas y bienes materiales, a sabiendas de que lo material es solo temporal. Otros buscarán bienes espirituales y sentirse bien con ellos mismos y con los que le rodean. Y no faltarán quienes tomen un poco de cada cosa. Pero al final, aún con nuestra gran capacidad de análisis, sin un fin determinado, creo que estamos como un barco a la deriva, sin rumbo, sin destino, pero al menos está. Otros simplemente se hundieron, y pues no tuvieron la posibilidad de al menos ver algún punto donde anclarse. Ahora, si encontrásemos una respuesta a nuestras preguntas, si supiéramos lo que tendríamos que hacer, ¿lo haríamos?, ¿Seguiríamos al pié de la letra la receta de cocina? No estaríamos cayendo en que tanto control para llegar a nuestra meta, ¿nos volveríamos demasiado mecánicos, fríos?


Ojalá algún día, no se tenga que vivir así, pensando sobre qué hacer y cómo hacerlo, sino simplemente viviendo...

AUTOR
MRO

jueves, 10 de mayo de 2007

¿Para qué pensar?

Estoy cansado y aburrido de todo, ya no sé que pensar y en que otras cosas entretener mi mente. No puedo más. A veces, quiero viajar por el mundo (ya no por mi cabeza, ya no), y conocer nueva gente y nuevos lugares que me hagan olvidar todo. A veces, quisiera que el ser humano fuera como un ordenador: no piense, no razone; solo se dedique a hacer alguna actividad sin preguntar ni cuestionar todo (su origen, su existencia, su entorno, ¡todo!), que cuando quiera olvidar alguna respuesta encontrada o alguna cuestión sin responder, solo bastaría con dirigirse a la dirección del dato o de la información y los elimine y así nada de eso estaría registrado ni hubiera existido. Desearía que fuera así.


¿Por qué nos tenemos que cuestionar todo?, ¿Por que debemos o podemos sentir todo?, ¿En qué nos sirve pensar?, ¿Qué nos hace diferentes a los objetos que creamos?, Por qué, por qué,... Sin duda y francamente creo es el instinto del hombre pensar pero, ¿Por qué debemos vivir con estas preguntas que nos llevaría toda la vida contestar? y ¿Qué nos amarra o ata a este mundo (que ni sabemos si es real)? Suena paradójico decir que no quiero pensar más mientras lo estoy pensando.

Por otro lado, me siento bien pensar porque me hace ver cosas que las demás personas no ven y además tener mi propia opinión y juicio. Cuando me hago la pregunta una y otra vez de ¿para qué pensar? solo me lleva a un sin fin de suposiciones y supuestas respuestas y lo que hace sentir más cómodo es que, creo, no soy el único que se cuestionado esto.
Dejo esto para alguna persona que opine lo contrario si es que mi opinión fue coherente.



Autor
--OTTO E MEZZO--
Desmejorado errante.

EL ALGEBRISTA

EL ALGEBRISTA


Letra de Enzo R. Gentile
Música del tango "Mano a mano".


Algebrista te volviste
refinado hasta la esencia
oligarca de la ciencia
matemático bacán.

Hoy mirás a los que sudan
en las otras disciplinas
como dama a pobres minas
que laburan por el pan.

¿Te acordás que en otros tiempos
sin mayores pretensiones
mendigabas soluciones
a una mísera ecuación?

Hoy la vas de riguroso
revisás los postulados
y junás por todos lados
la más vil definición.

Pero no engrupís a nadie
y es inútil que te embales
con anillos, con ideales
y con Álgebras de Boole.

Todos saben que hace poco
resolviste hasta matrices
y rastreabas las raíces
con el método de Sturm.

Pero puede que algún día
con las vueltas de la vida
tanta cáscara aburrida
te llegue a cansar al fin.